
COLEGIADO 2120 – RPS 18/15
A nadie se le escapa el avance que se ha producido en la medicina actual con la incorporación del láser a los tratamientos médicos de las distintas especialidades, incluida la fisioterapia y la rehabilitación.
La palabra LÁSER es un acrónimo que traducido del inglés significa LUZ Amplificada por la Emisión Estimulada de Radiación. Sus efectos se pueden definir como una bio-estimulación mediante fotones de luz.
El resultado más evidente de la terapia láser combinada, consiste en la reducción y posterior eliminación de la sintomatología dolorosa y en la recuperación de la movilidad articular.
La bio-estimulación láser produce una marcada acción anti-inflamatoria y analgésica, y por tanto, se utiliza ampliamente en lesiones osteoarticulares, musculares, ligamentosas y tendinosas. Así como en la inflamación de las estructuras nerviosas, donde se mejora significativamente la sintomatología dolorosa y la limitación funcional (potenciada por la sucesiva movilización). Estas afecciones agudas desaparecen más rápidamente con el tratamiento de laserterapia.
Además, este tratamiento produce una estimulación en los mecanismos y procesos naturales de regeneración de los tejidos y, por tanto, influye positivamente en la evolución de las artropatías degenerativas. Las afecciones crónicas requieren un tratamiento más prolongado y es aconsejable iniciar la terapia láser lo antes posible.
La eficacia del tratamiento es muy alta, siempre y cuando el paciente no haya sido operado quirúrgicamente de la articulación a tratar. En pacientes operados, la intensidad de la reacción estimulada por el láser es significativamente menor.
Por último, la terapia está indicada especialmente en el tratamiento de afecciones como: artritis reumatoide, tendinopatías, fibromialgia, lumbalgia y cervicalgia, fascitis, neuralgias, fracturas, síndrome del túnel carpiano, cicatrización, esguinces, luxaciones, espolones, artrosis (rodilla, cadera...)